La escuela contribuye a que los niños y niñas reconozcan, asuman y nombren las diferentes emociones experimentadas por ellos mismos y por
los demás. De este modo, aprenderán a aumentar su competencia social.La profesora debe enseñar a los niños/as a ser capaces de reconocer lo que
una persona siente, y aprender a nombrar la emoción. Para ello tiene que
crear un clima que invite a expresar sus emociones tanto las positivas
como las negativas. Así, aprenderán a entender sus emociones y a
enfrentarse a ellas en mejores condiciones.
Trabajar
las emociones en la escuela puede ser una medida
preventiva, pues ayudará al alumnado a prevenir en su desarrollo
posibles problemas emocionales.
En la clase de Alternativa a la Religión(Atención Educativa) estamos profundizando en este tema.
Alegría
Enfado
Tristeza
Sorpresa
Que caras más graciosas habéis puesto.
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